Respeta la Naturaleza.
Estamos ligados a la naturaleza y ella repercute en nuestra vida mucho más de lo que pensamos. Nos proporciona el agua, renueva el aire que nosotros contaminamos, acogen una asombrosa variedad de plantas y animales de los cuales depende nuestra alimentación y supervivencia. Pero todos los días la degradación ambiental, el cambio climático, el conflicto armado, la pobreza y el hambre se ciernen sobre el extraordinario tejido de vida que mantiene la naturaleza.
Pensamos que la naturaleza es fuerte, pero en realidad el ecosistema es extremadamente frágil.
Las montañas, sus salientes y sus cumbres hacen que su superficie sea muy inestable.
Con los efectos del cambio climático y la degradación ambiental, crece el riesgo de que haya avalanchas, deslaves e inundaciones.
A medida que el planeta se calienta, los glaciares van derritiéndose a una velocidad sin precedentes. La pérdida de estos inapreciables depósitos de agua no sólo perjudica a los ecosistemas montañosos, sino a muchos de los ríos de todo el mundo y a los miles de millones de personas que dependen del agua dulce que las montañas proporcionan.
Al cuidar las montañas del mundo, contribuimos a asegurar que haya vida en el planeta.
Asimismo, la deforestación, las prácticas agrícolas insostenibles, el crecimiento urbano y el calentamiento del planeta cobran su cuota diaria a las cuencas hidrográficas de las montañas. ¿Qué va a pasar cuando deje de fluir el agua? Al cuidar las montañas del mundo contribuimos a mantener la supervivencia a largo plazo de todo lo que se asocia a ellas, inclusive nosotros mismos.
Por todo esto cuando salgas a la montaña, procura no dejar huella, todo lo que dejes allí la naturaleza tardara años en digerirlo, tuya es la obligación de preservar todo tal y como esta, para que futuras generaciones puedan disfrutar de ello.


